Volver a casa también es parte del show

SALUD MENTAL

7/30/20252 min read

No, no estás mal. Estás en post-gira.

Nadie te lo dice, pero regresar a casa después de una gira puede ser más duro que la gira misma.

Parece contradictorio, ¿no? Después de semanas o meses corriendo, resolviendo, brillando (o sobreviviendo), lo lógico sería que el regreso fuera un respiro. Pero muchas veces no lo es. Porque mientras tú cambias en la carretera, tu casa, tu gente, tu ritmo… se quedan donde los dejaste.

Y ahí empieza el verdadero ajuste.

El cuerpo entra en modo crash

El ritmo baja y llegan los virus, el insomnio, el bajón. Porque cuando dejas de correr, todo lo que aguantaste se cobra la factura. Y no, no estás exagerando. Es regulación nerviosa. Es inmunidad colapsando. Es el precio del aguante.

La cabeza entra en loop

¿Quién soy sin el rush del show? ¿Dónde está ese aplauso diario? ¿Por qué me siento tan... fuera de lugar? El ego se queda sin gasolina. El entorno ya no responde como el crew. El espejo devuelve una versión rara de ti. Te desinflas. Literal.

Las relaciones se tensan

Tu pareja quiere conexión, tú quieres silencio. Tu familia quiere fiesta, tú solo quieres dormir. Tus amigos siguieron con su vida, y tú no sabes cómo volver a encajar.

¿Qué hacemos con todo esto?

El manual Touring and Mental Health (una joya que ojalá todos leyéramos antes de salir a carretera), dedica un capítulo entero a este momento: el regreso. Y no como cierre, sino como parte fundamental del proceso de bienestar en la industria.

Aquí van algunas claves que me hicieron click y que quiero compartirte, como quien pasa una nota importante en medio de un ensayo general:

1. Haz un check-in contigo antes de reconectar con el mundo.

No todo tiene que ser "volver al ritmo". Tómate el pulso. Haz journaling, haz silencio, hazte preguntas. Antes de pedir claridad afuera, genera un poco adentro.

2. La soledad no es abandono. Es reparación.

No tienes que lanzarte directo a las reuniones, la pareja, el WhatsApp. Permítete unos días de vacío. Lo necesitas.

3. Comunica lo que necesitas (antes de que estalles).

"No es que no quiera estar contigo, es que necesito volver a estar conmigo". Dilo. Claramente. Amorosamente. Sin culpa.

4. Rediseña tu entorno.

Tu cuarto. Tu rutina. Tu alimentación. Tu espacio mental. El show ya pasó, pero ahora el escenario es tu casa. Hazlo habitable para tu sistema nervioso.

5. Crea sin presión.

Vuelve a tocar, escribir, cocinar, bailar… sin obligación de monetizar. El arte como oxígeno, no como KPI.

No hay backstage más importante que el de tu propia vida. Y si queremos que la industria evolucione, el cambio empieza en cómo nos regresamos a nosotros mismos después del show.

Si estás en modo regreso o conoces a alguien que lo esté: compártelo. Porque hablar de esto también es parte del liderazgo.